Un negocio criminal: el uso de transgénicos y glifosato se muestra mucho más peligroso
Medioambiente - Denuncia ecológica.
Por Graciela Cristina Gómez.
El científico que hizo tambalear las acciones de Monsanto esta última semana, según los analistas, incluido Goldman Sachs, forzado por la semilla SmartStax a considerar la baja de sus precios. El rumor se expandió por EEUU: “el Roundup podría ser la causa de defectos en nacimientos según un estudio de científicos argentinos”. El autor del libro “Semillas de destrucción” F. William Engdahl fue más allá y establece la conexión explícita al Roundup por escrito en el sitio Global Research el jueves 30 de septiembre.
Una jornada de muchas emociones, tal los relatos de los organizadores del evento.

En un acto de grandeza y de un buscado concenso se invitó a participar en la jornada a María Spiazzi de Molina, Presidenta de la Asociación de Fumigadores Entrerrianos, aunque parezca una incongruencia, también miembro de la Asociación de Lucha Contra el Cáncer (ALCEC) Filial Urdinarrain, a Gerardo Roberto Alemán, aeroaplicador de Entre Ríos y Eduardo Meichtry, productor del Chaco, para que expongan en un ambiente sin violencia, los argumentos que tienen para refutar las investigaciones del investigador.

Uno de los expositores Fabián Tomasi (de Basavilbaso, Entre Ríos), un aeroaplicador afectado por los agroquímicos, con su cuerpo lacerado hasta lo imposible, sus heridas abiertas y su voz pausada pero enérgica y valiente, habló a la audiencia desde el corazón.
Fue suficiente ver su figura y escuchar su relato para hacer llorar a gran parte de los presentes con su dramático testimonio. Hasta el científico se quebró, -dobló la cabeza hacia el piso y cuando finalmente le tocó el turno para disertar, le costó unos minutos normalizar sus ojos enrojecidos y su voz quebrada por la emoción, por lo que había escuchado-, manifestaron desde Fundavida.

Fabián Tomasi, a minutos de salir de su casa hacia el lugar del encuentro me escribió:
“Doctora, este texto voy a leer en la charla, ahora apago la máquina, rezo y partimos, solo que Dios me ayude. Un gran abrazo”.
Le contesté:
“Todo va a estar bien”
Sabía que lo que sucedió anoche fue la misma sensación que nos dejó ser testigos de la videoconferencia con Fabián, en el marco de la Jornada sobre Agroquímicos en el Colegio Profesional de Ingenieros Agrónomos de Capital Federal (CPIA) el año pasado. Verlo en la pantalla del televisor cientos de veces, compartir sus fotos y el amor por su hija Nadia.
Es por ella que decidió no callar más y esto dijo:
Solo resta decirte:
Gracias Fabián. Por tu coraje, por tu lucha incansable y dolorosa, por tu confianza, por tu valor. Tu hija Nadia sabe quiénes mienten y quienes dicen la verdad. Más aún, sabe que hay miles de Fabian Tomasi, anónimos, ocultos, postrados como Daniel Ortiz del Barrio El Diamante, a escasos kilómetros de su casa. Su padre es un ejemplo y ella es un ejemplo en la escuela, donde nada ni nadie podrá cambiarlo, aún con cientos de charlas estériles, que ya no convencen ni siquiera a un niño de primaria.
Veneno y envenenadores están en la cuenta regresiva, sin vencedores ni vencidos, solo un triunfo, el de la verdad.
ecos-deromang.blogspot.com publicado en Voz Entrerriana
EDICOS DE PUEBLOS FUMIGADOS
El triunfo de la verdad.
Medioambiente - Denuncia ecológica.
Por Graciela Cristina Gómez.
El viernes 1 de octubre de 2010, el Honorable Concejo Deliberante de
Gualeguaychú, esperaba con el auditorio expectante la disertación del
doctor Andrés Carrasco programada para las 20hs.
Una sala colmada aguardaba al Director del Laboratorio de Embriología
Molecular de la UBA-CONICET quien el 18 de septiembre pasado fue
invitado por el Parlamento Europeo con sede en Bruselas, Bélgica, para
exponer sus trabajos de investigación sobre los efectos del glifosato.
El científico que hizo tambalear las acciones de Monsanto esta última semana, según los analistas, incluido Goldman Sachs, forzado por la semilla SmartStax a considerar la baja de sus precios. El rumor se expandió por EEUU: “el Roundup podría ser la causa de defectos en nacimientos según un estudio de científicos argentinos”. El autor del libro “Semillas de destrucción” F. William Engdahl fue más allá y establece la conexión explícita al Roundup por escrito en el sitio Global Research el jueves 30 de septiembre.
Una jornada de muchas emociones, tal los relatos de los organizadores del evento.
En un acto de grandeza y de un buscado concenso se invitó a participar en la jornada a María Spiazzi de Molina, Presidenta de la Asociación de Fumigadores Entrerrianos, aunque parezca una incongruencia, también miembro de la Asociación de Lucha Contra el Cáncer (ALCEC) Filial Urdinarrain, a Gerardo Roberto Alemán, aeroaplicador de Entre Ríos y Eduardo Meichtry, productor del Chaco, para que expongan en un ambiente sin violencia, los argumentos que tienen para refutar las investigaciones del investigador.
Uno de los expositores Fabián Tomasi (de Basavilbaso, Entre Ríos), un aeroaplicador afectado por los agroquímicos, con su cuerpo lacerado hasta lo imposible, sus heridas abiertas y su voz pausada pero enérgica y valiente, habló a la audiencia desde el corazón.
Fue suficiente ver su figura y escuchar su relato para hacer llorar a gran parte de los presentes con su dramático testimonio. Hasta el científico se quebró, -dobló la cabeza hacia el piso y cuando finalmente le tocó el turno para disertar, le costó unos minutos normalizar sus ojos enrojecidos y su voz quebrada por la emoción, por lo que había escuchado-, manifestaron desde Fundavida.

Fabián Tomasi, a minutos de salir de su casa hacia el lugar del encuentro me escribió:
“Doctora, este texto voy a leer en la charla, ahora apago la máquina, rezo y partimos, solo que Dios me ayude. Un gran abrazo”.
Le contesté:
“Todo va a estar bien”
Sabía que lo que sucedió anoche fue la misma sensación que nos dejó ser testigos de la videoconferencia con Fabián, en el marco de la Jornada sobre Agroquímicos en el Colegio Profesional de Ingenieros Agrónomos de Capital Federal (CPIA) el año pasado. Verlo en la pantalla del televisor cientos de veces, compartir sus fotos y el amor por su hija Nadia.
Es por ella que decidió no callar más y esto dijo:
“Yo
he vivido esto desde adentro y he visto como se hace todo. Si quieren
con más tiempo se los cuento... La forma en la que se lo hace no tiene
nada que ver con el cuidado del ambiente y de la vida.
No hay manera de aplicar millones de litros de venenos y pretender que se lo puede hacer bien.
Cuando se decide hablar de los riesgos y complicaciones hacia la salud, los ingenieros agrónomos no existen. Ya que no es tan difícil interpretar que en sus formaciones académicas cada vez tratan de hablar menos de estos temas, eso sí al momento de demostrar su actividad, se muestran inflexibles e intolerantes ante la menor duda, planteada por los que ellos llaman ambientalistas en contra del agronegocio.
Tal como sucedió en la escuela de mi hija, en la cual dejaron entrar a uno de ellos, representante del INTA, presentada como clase ilustrativa, que hizo que ella entendiera menos aún, donde se aloja la verdad de todo esto. Este señor solo se limitó a explicar a los chicos sobre el uso y bondades de estos productos, el bendito buen uso, que todos ellos bregan y que saben que es imposible.
Para respaldar esto podríamos mencionar algunas cositas: como que las recetas agronómicas no son reales. No hay inspecciones.¿ Cuántos inspectores hay en la provincia y diría en el país?. No hay por lo tanto, presupuesto y esto lleva a una falta de control por parte del estado.
Simplemente, no hay nada. Y marcando esto, es necesario que me refiera al papel desempeñado por el Ministerio de Medio Ambiente, de la liviandad con la que han tratado el tema los profesionales de la UNER.
Personas muy bien formadas ,con el fino arte de ignorar a los afectados en ésta provincia.
Todos ellos hablan de lo que no saben, no por falta de capacidad, simplemente creo que no quieren enterarse, porque los pondría en la posición de tener que hacer algo en serio.
Y nadie quiere hacer algo en serio.
Si no enfrentamos el hecho de que estamos luchando contra un negocio de miles de millones de dólares, y que muy pocos están dispuestos a ponerle el cascabel a ese gato, es indudable que nos están mintiendo.
Mucha gente sigue creyendo que los químicos no hacen nada, porque hay profesionales que se los dicen. Y esos profesionales, en el mejor de los casos, inventan para no comprometerse .La otra vez estuve con un grupo de amigos camioneros, que son habitué en los silos de San Lorenzo - Santa Fe, Capital Nacional de Comodities, y ellos me comentaban su preocupación por las apariciones de ronchas, erupciones y asma. La respuesta para todos era la misma y la de siempre: un virus.
Esto es así porque no solo se trata de los ingenieros agrónomos, sino también de la mayoría de los médicos. No puedo dejar de mencionar las muertes registradas de camioneros, sin explicación contundente por parte de los médicos, hasta se llegó a mencionar muerte súbita, a lo que yo formulé una definición: Dícese de todo lo que no queremos resolver.
Para el sistema de salud, todos se mueren por cualquier cosa menos por los agroquímicos.
¿Hasta cuándo vamos a permitir que nos mientan?
Hace poco leí con indignación un artículo originado en el gobierno de Entre Ríos, que hablaba de los peligros que se corría en los hogares con los productos químicos.
Parece no saber esa gente que, por un lado, los químicos hogareños, son subproductos de los químicos agrícolas (clorpirifos, cipermetrina) y por otro, que no pueden separar las causas como se les da la gana a la hora de decir, que es lo que nos está matando.
Uno de los argumentos más usuales de los profesionales al hablar del tema es este: ‘Hablan de los agroquímicos y no se fijan en el Off’
Y si, nos tenemos que fijar en el agroquímico y en el veneno hogareño. Porque ambos son producto de los mismos laboratorios. Debo mencionar aquí la gripe A, ésa que apareció y desapareció, de una forma aún más sospechosa.
Como no dudar si todas estas sustancias son generadas, también en los mismos laboratorios.
Queremos aprovechar para exigir, que como afectados ¡no víctimas, AFECTADOS! se nos dé la posibilidad de gozar de nuestros derechos fundamentales, marcados en la Constitución Nacional que nos rige. Y que se deje en claro, que nosotros no defendemos un negocio, defendemos nuestras vidas.
Si decidí asistir a esta presentación, es porque aún le debo una respuesta a mi hija. Hace poco había decidido callarme, para su bien, pero comprendí que eso no era lo correcto.
Ya no hay más tiempo para jugar al gato y al ratón. O decimos las cosas como son, o mejor nos callamos. Quedarse en el medio, es confundir y embarrar más la cancha.
Respetuosamente.
Afectados por agroquímicos de Entre Ríos, muchas gracias.”
No hay manera de aplicar millones de litros de venenos y pretender que se lo puede hacer bien.
Cuando se decide hablar de los riesgos y complicaciones hacia la salud, los ingenieros agrónomos no existen. Ya que no es tan difícil interpretar que en sus formaciones académicas cada vez tratan de hablar menos de estos temas, eso sí al momento de demostrar su actividad, se muestran inflexibles e intolerantes ante la menor duda, planteada por los que ellos llaman ambientalistas en contra del agronegocio.
Tal como sucedió en la escuela de mi hija, en la cual dejaron entrar a uno de ellos, representante del INTA, presentada como clase ilustrativa, que hizo que ella entendiera menos aún, donde se aloja la verdad de todo esto. Este señor solo se limitó a explicar a los chicos sobre el uso y bondades de estos productos, el bendito buen uso, que todos ellos bregan y que saben que es imposible.
Para respaldar esto podríamos mencionar algunas cositas: como que las recetas agronómicas no son reales. No hay inspecciones.¿ Cuántos inspectores hay en la provincia y diría en el país?. No hay por lo tanto, presupuesto y esto lleva a una falta de control por parte del estado.
Simplemente, no hay nada. Y marcando esto, es necesario que me refiera al papel desempeñado por el Ministerio de Medio Ambiente, de la liviandad con la que han tratado el tema los profesionales de la UNER.
Personas muy bien formadas ,con el fino arte de ignorar a los afectados en ésta provincia.
Todos ellos hablan de lo que no saben, no por falta de capacidad, simplemente creo que no quieren enterarse, porque los pondría en la posición de tener que hacer algo en serio.
Y nadie quiere hacer algo en serio.
Si no enfrentamos el hecho de que estamos luchando contra un negocio de miles de millones de dólares, y que muy pocos están dispuestos a ponerle el cascabel a ese gato, es indudable que nos están mintiendo.
Mucha gente sigue creyendo que los químicos no hacen nada, porque hay profesionales que se los dicen. Y esos profesionales, en el mejor de los casos, inventan para no comprometerse .La otra vez estuve con un grupo de amigos camioneros, que son habitué en los silos de San Lorenzo - Santa Fe, Capital Nacional de Comodities, y ellos me comentaban su preocupación por las apariciones de ronchas, erupciones y asma. La respuesta para todos era la misma y la de siempre: un virus.
Esto es así porque no solo se trata de los ingenieros agrónomos, sino también de la mayoría de los médicos. No puedo dejar de mencionar las muertes registradas de camioneros, sin explicación contundente por parte de los médicos, hasta se llegó a mencionar muerte súbita, a lo que yo formulé una definición: Dícese de todo lo que no queremos resolver.
Para el sistema de salud, todos se mueren por cualquier cosa menos por los agroquímicos.
¿Hasta cuándo vamos a permitir que nos mientan?
Hace poco leí con indignación un artículo originado en el gobierno de Entre Ríos, que hablaba de los peligros que se corría en los hogares con los productos químicos.
Parece no saber esa gente que, por un lado, los químicos hogareños, son subproductos de los químicos agrícolas (clorpirifos, cipermetrina) y por otro, que no pueden separar las causas como se les da la gana a la hora de decir, que es lo que nos está matando.
Uno de los argumentos más usuales de los profesionales al hablar del tema es este: ‘Hablan de los agroquímicos y no se fijan en el Off’
Y si, nos tenemos que fijar en el agroquímico y en el veneno hogareño. Porque ambos son producto de los mismos laboratorios. Debo mencionar aquí la gripe A, ésa que apareció y desapareció, de una forma aún más sospechosa.
Como no dudar si todas estas sustancias son generadas, también en los mismos laboratorios.
Queremos aprovechar para exigir, que como afectados ¡no víctimas, AFECTADOS! se nos dé la posibilidad de gozar de nuestros derechos fundamentales, marcados en la Constitución Nacional que nos rige. Y que se deje en claro, que nosotros no defendemos un negocio, defendemos nuestras vidas.
Si decidí asistir a esta presentación, es porque aún le debo una respuesta a mi hija. Hace poco había decidido callarme, para su bien, pero comprendí que eso no era lo correcto.
Ya no hay más tiempo para jugar al gato y al ratón. O decimos las cosas como son, o mejor nos callamos. Quedarse en el medio, es confundir y embarrar más la cancha.
Respetuosamente.
Afectados por agroquímicos de Entre Ríos, muchas gracias.”
Solo resta decirte:
Gracias Fabián. Por tu coraje, por tu lucha incansable y dolorosa, por tu confianza, por tu valor. Tu hija Nadia sabe quiénes mienten y quienes dicen la verdad. Más aún, sabe que hay miles de Fabian Tomasi, anónimos, ocultos, postrados como Daniel Ortiz del Barrio El Diamante, a escasos kilómetros de su casa. Su padre es un ejemplo y ella es un ejemplo en la escuela, donde nada ni nadie podrá cambiarlo, aún con cientos de charlas estériles, que ya no convencen ni siquiera a un niño de primaria.
Veneno y envenenadores están en la cuenta regresiva, sin vencedores ni vencidos, solo un triunfo, el de la verdad.
ecos-deromang.blogspot.com publicado en Voz Entrerriana
EDICOS DE PUEBLOS FUMIGADOS
Fuentes:
La Voz del Interior
CBA Noticias http://www.cbanoticias.net/
PIDEN A LA NACIÓN QUE PROHÍBA
LA FUMIGACIÓN AÉREA
TAMBIÉN SOLICITAN QUE SE RESTRINJA
LA APLICACIÓN TERRESTRE
El
27 y 28 se realizó el primer Encuentro Nacional de Médicos de Pueblos
Fumigados en el Pabellón Argentina de la Universidad Nacional de
Córdoba. Expusieron profesionales de la salud sobre las enfermedades
ocasionadas por el uso de agrotóxicos, especialmente el glifosato.
Expusieron médicos de la provincia de Santa Fe, Chaco, Misiones y
Córdoba.
El
pediatra Rodolfo Páramo explicó sus trabajos en el norte de la
provincia de Santa Fe y recalcó, de modo eufórico, los intereses
económicos y la falta de humanidad de los ingenieros agrónomos a quienes
calificó de “genocidas”. Sobre los efectos de los agrotóxicos, narró
los problemas respiratorios y de piel que presenta la población de
Malabrigo, refiriendo al deber como profesional y como egresado de la
universidad cordobesa. “Egresé de una universidad pública,
para mí es un deber ético y moral advertir si encuentro algo que está
provocando daño mínimo o máximo a la salud de una población”.
Coni
Fita, directora del Registro de Tumores Córdoba; Analía Otaño,
integrante de la Red Salud Popular y delegada del Ministerio de Salud de
la Nación en el Chaco; María del Pilar Díaz, directora de Epidemiología
Ambiental del Cáncer de la UNC , entre otros, explicaron la relación
entre el cáncer y el
agrotóxico. Gladys Trombotto, genetista en la Maternidad Nacional brindó
datos específicos sobre el aumento de malformaciones por la utilización
de insecticidas: de 700.000 niños que nacen en Argentina, 21.000 tienen
malformaciones. A nivel provincial, no hay vigilancia epidemiológica ni
en barrio Ituzaingó ni en Montecristo. Agregó que en Córdoba y Santa Fe
se utilizan más de 160 millones de litros de agrotóxicos, con efectos
como pubertad anticipada, diabetes, daño renal hepático e intestinal.
Hugo
Gómez Demaio, Jefe del Servicio de Pediatría de Posadas, Misiones
demostró, mediante imágenes y relatos estremecedores, las secuelas
provocadas por los químicos en la provincia del nordeste. Criticó a los
productores de soja así como a todos los productos vinculados a la
actividad agropecuaria. Aseguró que es altamente nocivo consumir todo lo
relacionado con Monsanto, Cargil, Nestle, Unilever con Agro y Ades.
Exigió: “Soberanía alimentaria y distribución alimentaria equitativa”.
LOS EQUIPOS MÉDICOS DE PUEBLOS FUMIGADOS ENVIARON UNA CARTA A CRISTINA FERNÁNDEZ
Los
equipos de salud de Pueblos Fumigados de la Argentina, junto a otros
científicos y académicos le solicitarán a la presidenta de la Nación,
Cristina Fernández, que prohíba la fumigación aérea en todo el país y
que restrinja la fumigación terrestre en las zonas aledañas a los
centros urbanos.
El
pedido formal se realizó a través de un comunicado en el que se
argumenta que los pueblos fumigados vienen denunciando desde hace años
una "importante agresión a la salud humana en las localidades sometidas a
fumigaciones constantes en la Argentina, y que la situación se agrava
día a día".
El
texto agrega que en estos pueblos se están detectando como mayor
frecuencia "enfermedades severas como cánceres, abortos espontáneos,
trastornos de la fertilidad y nacimiento de hijos con malformaciones
congénitas".
A
su vez, "los trastornos respiratorios, endocrinos, neurológicos,
hematológicos y psíquicos son también mucho más frecuentes en las
poblaciones sistemáticamente fumigadas", señala el texto.
Destaca
como datos cuantitativos que el consumo de plaguicidas creció un mil
por ciento en los últimos 14 años y que en la actualidad unas 12
millones de personas se encuentran expuestas a las fumigaciones en el
país.
Entre
las pruebas señalan que "investigaciones y publicadas en revistas
científicas internacionales arbitradas, en modelos experimentales con
diversos plaguicidas, incluyendo glifosato, establecen una fuerte
plausibilidad que explicaría la causalidad biológica de las
manifestaciones clínicas de los pacientes".
Además,
los equipos médicos de Pueblos Fumigados le enviaron una carta a las
entidades agropecuarias en la que las exhortan a terminar con las
fumigaciones. (ver abajo)
CARTA ABIERTA DE LOS MEDICOS DE LOS PUEBLOS FUMIGADOS A LAS ENTIDADES AGROPECUARIAS
1º Encuentro Nacional de Medicos de Pueblos Fumigados.
Córdoba, 27 de agosto de 2010
Sr. Hugo Biolcatti, Presidente de Sociedad Rural Argentina
Sr. Mario Llambias, Presidente de Confederaciones Rurales Argentinas
Sr. Eduardo Buzzi, Presidente de Federación Agraria Argentina
Los
miembros de los equipos de salud de los pueblos fumigados de Argentina,
junto con los científicos, investigadores y académicos, reunidos en el 1
Encuentro Nacional de Medicxs de Pueblos Fumigados, concretado en la
Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba, nos
sentimos en la imperiosa necesidad de dirigirnos a ustedes, en forma
directa y publica para hacerles conocer que es muy grave la situación de
la salud de las poblaciones de los pueblos fumigados en la Argentina y
que esta se agrava día a día.
Y
que los canceres y otras enfermedades severas son detectadas con más
frecuencia ahora. Al igual que los abortos espontáneos, trastornos de
fertilidad y nacimiento de hijos con malformaciones congénitas que
encontramos con índices muy elevados. Y que los trastornos
respiratorios, endocrinos, hematológicos, neurológicos y psíquicos son,
también ahora, mucho más frecuentes en las poblaciones sistemáticamente
fumigadas. Fumigadas porque comparten el mismo espacio geográfico que
los cultivos agroindustriales y transgénicos que ustedes explotan.
En
las 23 millones de ha. ocupadas por cultivos transgénicos viven, en o
entre sus campos, 12 millones de compatriotas, ellos son nuestros
pacientes y por lo tanto tenemos una enorme responsabilidad en el
resguardo de su salud y en la defensa de sus derechos a la misma.
Queremos
decirles a Uds., presidentes de las principales entidades
agropecuarias, que sabemos que están fumigando 300 millones de litros de
venenos sobre esta población, que lo hacen sin ningún tipo de control y
que el negocio de los laboratorios multinacionales de agroquímicos esta
desencadenado en la Argentina, por lo que cada vez utilizan más y más
tóxicos por ha., de manera irracional.
Queremos
decirles también que nosotros, los médicos y demás miembros de los
equipos de salud, los investigadores, científicos y académicos que
analizamos este problema, no creemos es más, estamos seguros que los
crecientes padecimientos en la salud de los habitantes de los pueblos
fumigados son generados por las fumigaciones que ustedes realizan. Y
esta seguridad nos las da conocer como viene evolucionando la salud de
nuestras comunidades y cotejarla con la creciente información
científica, que destaca las evidencias disponibles con respecto al daño
que genera la exposición de pesticidas a la salud en poblaciones
susceptibles.
Queremos
decirles que no tenemos ningún interés mezquino oculto, no tenemos
ningún interés económico, ni político partidario, ni religioso, ni de
ningún otro tipo, que no sea el resguardo de la
salud de nuestros pacientes, para decirles lo que aquí estamos afirmando
y exortarlos a que PAREN DE FUMIGAR.
Por
último, queremos decirles, que sabemos que están aprovechando una
coyuntura internacional con precios en alza y demanda sostenida, pero
sus ganancias no justifican los canceres de nuestros pacientes ni las
malformaciones de nuestros hijos.-
“Agua que no has de beber”: ¿El agua tapa otros intereses?
Por Federico Gabriel Sequeira.
En
muchos lugares del mundo la explotación minera avanza a ritmo
vertiginoso. Esto implica un consumo desmesurado de agua, además del
saldo de un territorio arrasado. Las mineras nunca (o casi nunca) son
locales. Se trata de firmas de capitales estadounidenses o canadienses,
principalmente, para el caso de América Latina, o de capitales europeos.
Cabría preguntarse: ¿por qué, aún siendo originarias de los países
militar y económicamente más poderosos, y que son los que más injerencia
tienen en ellos, los organismos multilaterales, como el BM, no
advierten los riesgos de la actividad minera para el agua, un bien que
al mismo tiempo denuncian que marcha rumbo a la escasez?
El diccionario de la lengua castellana, de la Real Academia Española, ofrece la siguiente definición: “Agua: (Del lat. aqua). Sustancia cuyas moléculas están formadas por la combinación de un átomo de oxígeno y dos de hidrógeno, líquida, inodora, insípida e incolora. Es el componente más abundante de la superficie terrestre y, más o menos puro, forma la lluvia, las fuentes, los ríos y los mares; es parte constituyente de todos los organismos vivos y aparece en compuestos naturales”.
Quedémonos con estos tres términos: inodora, insípida e incolora. Es decir, a través de ella podría verse perfectamente. Sin embargo, parece ser que el actual debate en torno al agua, en realidad, sirve para ocultar otros recursos naturales de interés. Podría decirse así que la repentina “apertura de la canilla” del debate sobre el futuro del agua, sirvió para inundarlo todo, y tapar otros intereses.

También es cierto que, como señala la autora en la misma página, “la tecnología para desalinizar agua de mar existe, pero representa problemas: es cara porque requiere mucha energía, y aún no se ha encontrado el método de deshacerse de la salmuera que queda del proceso y de los elementos químicos que se utilizan en el mismo”.
Hasta allí, todo contribuye a abonar la teoría de que, ante un futuro con problemas de acceso al agua en buena parte del planeta, este elemento vital será objeto de conflictos. Razones para suponerlo no faltan, porque lo que abundan son antecedentes que dan cuenta de esa estrategia de los países militar y económicamente más poderosos, para doblegar a los más débiles.
TEMAS PARA PENSAR
Como contracara surgen algunos aparentes absurdos en esta mirada. Por un lado, las reservas de agua subterránea del planeta son más que abundantes, y son muy superiores al agua en superficie, lo que permitiría a la humanidad toda una larga y próspera supervivencia. Está claro que el agua no está equitativamente distribuida a lo largo del globo, y que estos acuíferos o reservorios subterráneos están en estado virginal (o casi), en los continentes militar y económicamente menos poderosos, como África y América del Sur y Central, o algunas zonas de Asia.
Con sólo escribirlo, ya es posible imaginar el escenario: una América del Norte o una Europa sedientas, recurriendo al uso de la fuerza para saciar su sed en las fuentes de agua de sus vecinos más débiles. Una imagen admisible, pero… ¿lógica?
En el peor de los escenarios, con un desembarco militar en América del Sur y África para el “robo” sistemático del agua, basta con tratar de imaginar los costos astronómicos que tendría trasladar el líquido vital hasta los sitios de consumo. ¿Cuánto costaría, entonces, regar cultivos, o dar de beber a los animales de la actividad ganadera? Y eso si el enfoque se orienta sólo hacia la cuestión productiva. Podría plantearse el interrogante respecto a ¿cuáles serán los costos de una ducha?, o incluso, los del baño para una mascota. En el otro supuesto, el de una invasión acompañada por un progresivo traslado poblacional, hay aún menos sustento lógico.
EL AGUA NO SE TERMINA GOTA A GOTA...
En los años ‘90, en Argentina, el modelo neoliberal que llegó para privatizar todos los servicios, y entre ellos el del agua, instaló una campaña “de concientización”, decían, pero que tenía un trasfondo comunicacional alarmista. Entre muchas otras consignas, había un slogan bastante simple, pero pegadizo: “gota a gota, el agua se agota”.
Desde la reestatización del servicio en el área metropolitana en torno a la capital argentina, el lenguaje amenazador se retrajo en forma considerable. Si bien siempre resultan insuficientes, hay en marcha obras tendientes a extender las redes de agua potable en forma legal, lo cual evitar que mediante conexiones precarias se produzcan pérdidas de ese líquido vital.
Sin embargo, aunque es muchas veces uno de los temas por el que los organismos internacionales ponen el grito en el cielo, la destrucción del agua potable tiene otros caminos, que son verdaderas autopistas, si se traza un paralelo con la velocidad del daño. En Argentina, y en América Latina, pero también en muchos otros lugares del mundo (por caso grave y poco conocido: Mongolia), la explotación minera avanza a ritmo vertiginoso. Ese avance implica un consumo desmesurado de agua, además del saldo de un territorio arrasado. Singularmente, las mineras nunca (o casi nunca) son locales. Se trata de firmas de capitales estadounidenses o canadienses, principalmente, para el caso de América Latina, o de capitales europeos.
Y los mismos organismos que muestran tanta preocupación por la pinchadura de una conexión clandestina de agua en un domicilio, con una manguera de media pulgada, como el Banco Mundial (BM), por ejemplo, nada dicen de la actividad minera.
El dato lo aporta el portal de OPI Santa Cruz, de la provincia argentina de Santa Cruz: “El yacimiento de oro de Santa Cruz, Cerro Vanguardia, tiene una demanda mensual de agua que oscila entre los 90 y 110 mil m3 por mes (para convertir a litros multiplicar por mil), utilizada para el proceso de explotación minera. Río Gallegos, según datos oficiales recabados en SPSE (Servicios Públicos Sociedad del Estado) demanda alrededor de 36.000m3 a lo largo del mes”.
Haciendo uso de la lógica, tan caída en desuso por estos días, cabría preguntarse: ¿por qué, aún siendo originarias de los países militar y económicamente más poderosos, y que son los más injerencia tienen en ellos, los organismos multilaterales, como el BM, no advierten los riesgos de la actividad minera para el agua, un bien que al mismo tiempo denuncian que marcha rumbo a la escasez? Aún cuando se esboce la más conspirativa de las teorías conspirativas, no parece tener sentido que con el fin de preservarla para futuras supuestas invasiones de los países poderosos, los organismos multilaterales no lances advertencias contra la minería a cielo abierto.
¿EVO TENÍA RAZÓN?
Mientras se escribía esta segunda entrega del Informe, el 29 de julio último, el diario estatal boliviano Cambio publicó una extensa nota, bajo el título “ONU declara acceso al agua como un derecho humano para la vida”. La nota comenzaba diciendo que la aprobación había tenido lugar un día antes, en el marco del sexagésimo cuarto período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas, y planteaba que “a iniciativa de Bolivia”, la ONU “reconoce (tras la decisión) al agua potable y al saneamiento básico como derechos humanos universales”. Eso, seguía el artículo, “coronó una intensa campaña internacional liderada por el presidente del Estado Plurinacional, Evo Morales Ayma”. Ciento veintidós países votaron a favor, cuarenta y uno se abstuvieron. Y tras quince años de debates, la mayoría dio el sí a una resolución de compromiso redactada por Bolivia que consagra los derechos al agua y al saneamiento básico”.
Quienes sigan aunque más no sea superficialmente la política internacional no podrán menos que admitir que los tomó por sorpresa el aval a una propuesta de Evo Morales, y más a una propuesta en esa línea. Y no porque el proyecto presentado no tuviera buenas intenciones, sino por el tipo de calificativos con que suelen alfombrarle el camino al presidente boliviano en no pocos lugares del mundo.
Como fundamentos de la propuesta, y de su aval, se mencionaron además de varias declaraciones previas, datos de extrema actualidad: las 884 millones de personas que carecen de acceso al agua potable y las más de 2.600 millones de personas no tienen acceso al saneamiento básico, o los 1,5 millones de niños menores de 5 años que mueren cada año, o los 443 millones de días lectivos a consecuencia de enfermedades relacionadas con el agua y el saneamiento.
En el punto 2 de la Declaración, la ONU “exhorta a los Estados y las organizaciones internacionales a que proporcionen recursos financieros y propicien el aumento de la capacidad y la transferencia de tecnología por medio de la asistencia y la cooperación internacionales, en particular a los países en desarrollo, a fin de intensificar los esfuerzos por proporcionar a toda la población un acceso económico al agua potable y el saneamiento”. Y es en ese punto donde se instala nuevamente el interrogante. Interrogante respecto a la forma en que se entenderán, en cada país, y de la mano de cada gobierno de los países con menos recursos, la “asistencia” y la “cooperación” internacionales. www.ecoportal.net
Federico Gabriel Sequeira, Argentina - Agosto de 2010 - Los Lanzallamas textosincendiarios.blogspot.com
FUENTES:
* “Las Guerras del Agua”, de Elsa Bruzzone. Editorial Capital Intelectual.
* Real Academia Española de la Lengua Castellana (www.rae.es)
* Diario Cambio, Bolivia (www.cambio.bo)
* Organización Periodística Independiente -OPI Santa Cruz- (www.opisantacruz.com.ar)
www.ecoportal.net
“Deformaciones similares a las de embriones humanos”
El glifosato produce malformaciones en embriones
anfibios y sus efectos alertan sobre las consecuencias en humanos. Una
revista científica acaba de publicar el trabajo del argentino Andrés
Carrasco, que estudió el efecto del agroquímico.
› Por Darío Aranda
“Concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de
las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en
la morfología del embrión (anfibio), interfiriendo mecanismos normales
del desarrollo embrionario”, alertó en abril de 2009 el jefe del
Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA e investigador principal
del Conicet, Andrés Carrasco. Fue la primera vez que un estudio de
laboratorio de Argentina confirmaba el efecto perjudicial del
agroquímico pilar del modelo de agronegocios. Luego del anuncio,
Carrasco fue blanco de una campaña de desprestigio por parte de las
empresas del sector, medios de comunicación y funcionarios. Aunque el
científico aclaró que se trataba de un avance de investigación, el
principal cuestionamiento fue la falta de publicación en una revista
científica, que –según los sostenedores de los agronegocios y buena
parte del mundo académico– sería lo que otorga validez al saber
científico. Un año y medio después de aquella alerta, el lunes último,
la revista estadounidense Chemical Research in Toxicology (Investigación
Química en Toxicología) publicó la investigación de Carrasco, donde se
confirma que el glifosato produce múltiples malformaciones y, con
análisis científicos como prueba, advierte: “Los resultados comprobados
en laboratorio son compatibles con malformaciones observadas en humanos
expuestos a glifosato durante el embarazo”.
El Laboratorio de Embriología Molecular cuenta con veinte años de
trabajo en investigaciones académicas, funciona en el ámbito de la
Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y es un
espacio de referencia nacional en el estudio científico, conformado por
doctores en bioquímica, genética y biología. Durante 30 meses estudió el
efecto del glifosato en embriones anfibios y de pollos. “Herbicidas
basados en glifosato producen efectos teratogénicos en vertebrados
interfiriendo en el metabolismo del ácido retinoico”, es el título de la
investigación, que confirma deformidades producidas por el agroquímico
en concentraciones de hasta 5000 veces menos que el producto comercial
(500 veces menos de las utilizadas en agricultura).
Las diez páginas de la revista científica están plagadas de términos técnicos que, de distinto modo, dan cuenta del efecto negativo del agroquímico: microftalmia (ojos más pequeños de lo normal), microcefalia (cabezas pequeñas y deformadas), ciclopía (un sólo ojo, en el medio del rostro, malformación conocida en clínica médica), malformaciones craneofaciales (deformación de cartílagos faciales y craneales) y acortamiento del tronco embrionario. Y no descarta que, en etapas posteriores, se confirmen malformaciones cardíacas.
“Los embriones más gravemente afectados carecen de ojos y fosas nasales (...) El glifosato interfiere con mecanismos esenciales del desarrollo temprano conduciendo a malformaciones congénitas”, explica la investigación, publicada en la revista científica Investigación Química en Toxicología (Chemical Research in Toxicology), de la Sociedad Americana de Química (ACS, por sus siglas en inglés, entidad con sede en Estados Unidos, que cuenta con más de 160.000 miembros y es una sociedad científica referente a nivel mundial).
Argentina cuenta en la actualidad con 19 millones de hectáreas de soja transgénica, el 56 por ciento de la superficie cultivada del país, y 190 millones de litros de glifosato, donde la marca comercial más famosa es el Roundup, de la compañía Monsanto, que comercializa la semilla de soja resistente al agroquímico. También producen glifosato las empresas Syngenta, Atanor, Dupont y Bayer, entre otras. El químico se utiliza en la producción de arroz, donde también acumula denuncias por sus efectos sanitarios.
El agroquímico tiene la propiedad de permanecer extensos períodos en el ambiente y viajar largas distancias arrastrado por el viento y el agua. Se rocía (vía aérea o terrestre) sobre los campos. Lo único que crece en la tierra rociada es soja transgénica, el resto de los vegetales absorbe el veneno y muere en pocos días. La publicidad de las empresas clasifica al glifosato como inofensivo para al hombre.
“El efecto (del glifosato) sobre embriones abre la preocupación acerca de los casos de malformaciones en humanos observados en poblaciones expuestas en zonas agrícolas”, remarca la revista científica y explica: “Debido a defectos craneofaciales observados en seres humanos de zonas agrícolas decidimos explorar si los genes implicados en el desarrollo de la cabeza son alterados con el agroquímicos. Confirmamos que tanto la marca comercial como el glifosato puro producen defectos cefálicos”.
Los resultados experimentales se realizaron en embriones anfibios y de pollos, modelos tradicionales de estudio en embriología cuando se investigan trastornos en el desarrollo de vertebrados. “Debido a la conservación de los mecanismos que regulan el desarrollo embrionario de los vertebrados, los resultados de ambos modelos (anfibios y pollos) son equivalentes con lo que sucedería con el desarrollo del embrión humano”, explica el profesor de embriología de la UBA e investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).
La revista científica señala que se avanzó en un hecho inédito, de particular interés para el ámbito científico, que es vincular las malformaciones con la incidencia del glifosato en el aumento del ácido retinoico (derivado de la vitamina A, normal en todos los vertebrados y esencial para la regulación correcta de los genes involucrados en la vida embrionaria). “Pequeñas variaciones de ácido retinoico producen malformaciones. Nuestro trabajo es la primera evidencia de que las malformaciones producidas por el glifosato se asocian con el ácido retinoico”, explicó Carrasco a Página/12.
Luego de detallar hasta el extremo las formas de cómo se realizaron los análisis, la investigación problematiza los aspectos macro de la problemática argentina: “El modelo agrícola basado en el paquete tecnológico de OMG (Organismos Genéticamente Modificados) en la actualidad se aplica sin evaluación crítica, sin normas rigurosas y sin información adecuada acerca del impacto de las dosis subletales sobre la salud humana y el medio ambiente”.
La investigación –que lleva la firma de todo el equipo científico de Carrasco– recuerda que en la última década varios países de América latina iniciaron estudios sobre las consecuencias ambientales del uso de herbicidas y pesticidas y destaca que en Paraguay un estudio epidemiológico en mujeres expuestas durante el embarazo a los herbicidas confirmó 52 casos de malformaciones.
También remarca que Argentina cuenta con antecedentes que debieran haber llamado la atención de los organismos de control. Destaca el aumento en la incidencia de malformaciones congénitas informado desde hace cinco años por el bioquímico y jefe del Laboratorio de Biología Molecular de la Universidad Nacional del Nordeste, Horacio Lucero, y la situación del barrio cordobés Ituzaingó Anexo (rodeado de soja y donde se detectaron casos de malformaciones y repetidos abortos espontáneos).
“Estos hallazgos se concentran en familias que viven a escasos metros de donde regularmente se rocían los herbicidas. Toda esta información es extremadamente preocupante por riesgo de inducir alteraciones en la gestación humana”, confirma la publicación internacional, recuerda que la literatura científica ya comprobó que los factores ambientales inciden durante el embarazado y, sobre todo, remarca que “la placenta humana ha demostrado ser permeable al glifosato”.
El trabajo del Laboratorio de Embriología de la UBA hace especial hincapié en el “principio precautorio”, legislado en la Ley Nacional del Ambiente, que insta a tomar medidas protectoras toda vez que existan posibilidades de perjuicio ambiental y sanitario. La investigación de Carrasco, que aporta nuevos elementos de prueba, cuestiona que “a pesar de todas las pruebas reportadas en la literatura científica y las observaciones clínicas en el campo, no se ha activado el principio de precaución con el fin de darse cuenta de la profundidad del impacto sobre la salud humana producida por herbicidas en la agricultura basados en OGM”.
Andrés Carrasco insistió en que su publicación científica es, junto a otros estudios ya realizados, “un alerta que reclama la aplicación del principio precautorio en todo el país” y adelantó a Página/12 que puso su investigación a disposición de las autoridades del Conicet y de los ministros de Salud (Juan Manzur) y Ciencia (Lino Barañao). “Esta investigación, junto con otras ya existentes, deben invitar de forma urgente a un debate abierto a la sociedad con las máximas autoridades –-reclamó–. Es necesario terminar con el silencio, ya que la peor de las situaciones es la negación de lo que está sucediendo en las poblaciones sometidas al impacto de los agroquímicos.”
Las diez páginas de la revista científica están plagadas de términos técnicos que, de distinto modo, dan cuenta del efecto negativo del agroquímico: microftalmia (ojos más pequeños de lo normal), microcefalia (cabezas pequeñas y deformadas), ciclopía (un sólo ojo, en el medio del rostro, malformación conocida en clínica médica), malformaciones craneofaciales (deformación de cartílagos faciales y craneales) y acortamiento del tronco embrionario. Y no descarta que, en etapas posteriores, se confirmen malformaciones cardíacas.
“Los embriones más gravemente afectados carecen de ojos y fosas nasales (...) El glifosato interfiere con mecanismos esenciales del desarrollo temprano conduciendo a malformaciones congénitas”, explica la investigación, publicada en la revista científica Investigación Química en Toxicología (Chemical Research in Toxicology), de la Sociedad Americana de Química (ACS, por sus siglas en inglés, entidad con sede en Estados Unidos, que cuenta con más de 160.000 miembros y es una sociedad científica referente a nivel mundial).
Argentina cuenta en la actualidad con 19 millones de hectáreas de soja transgénica, el 56 por ciento de la superficie cultivada del país, y 190 millones de litros de glifosato, donde la marca comercial más famosa es el Roundup, de la compañía Monsanto, que comercializa la semilla de soja resistente al agroquímico. También producen glifosato las empresas Syngenta, Atanor, Dupont y Bayer, entre otras. El químico se utiliza en la producción de arroz, donde también acumula denuncias por sus efectos sanitarios.
El agroquímico tiene la propiedad de permanecer extensos períodos en el ambiente y viajar largas distancias arrastrado por el viento y el agua. Se rocía (vía aérea o terrestre) sobre los campos. Lo único que crece en la tierra rociada es soja transgénica, el resto de los vegetales absorbe el veneno y muere en pocos días. La publicidad de las empresas clasifica al glifosato como inofensivo para al hombre.
“El efecto (del glifosato) sobre embriones abre la preocupación acerca de los casos de malformaciones en humanos observados en poblaciones expuestas en zonas agrícolas”, remarca la revista científica y explica: “Debido a defectos craneofaciales observados en seres humanos de zonas agrícolas decidimos explorar si los genes implicados en el desarrollo de la cabeza son alterados con el agroquímicos. Confirmamos que tanto la marca comercial como el glifosato puro producen defectos cefálicos”.
Los resultados experimentales se realizaron en embriones anfibios y de pollos, modelos tradicionales de estudio en embriología cuando se investigan trastornos en el desarrollo de vertebrados. “Debido a la conservación de los mecanismos que regulan el desarrollo embrionario de los vertebrados, los resultados de ambos modelos (anfibios y pollos) son equivalentes con lo que sucedería con el desarrollo del embrión humano”, explica el profesor de embriología de la UBA e investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).
La revista científica señala que se avanzó en un hecho inédito, de particular interés para el ámbito científico, que es vincular las malformaciones con la incidencia del glifosato en el aumento del ácido retinoico (derivado de la vitamina A, normal en todos los vertebrados y esencial para la regulación correcta de los genes involucrados en la vida embrionaria). “Pequeñas variaciones de ácido retinoico producen malformaciones. Nuestro trabajo es la primera evidencia de que las malformaciones producidas por el glifosato se asocian con el ácido retinoico”, explicó Carrasco a Página/12.
Luego de detallar hasta el extremo las formas de cómo se realizaron los análisis, la investigación problematiza los aspectos macro de la problemática argentina: “El modelo agrícola basado en el paquete tecnológico de OMG (Organismos Genéticamente Modificados) en la actualidad se aplica sin evaluación crítica, sin normas rigurosas y sin información adecuada acerca del impacto de las dosis subletales sobre la salud humana y el medio ambiente”.
La investigación –que lleva la firma de todo el equipo científico de Carrasco– recuerda que en la última década varios países de América latina iniciaron estudios sobre las consecuencias ambientales del uso de herbicidas y pesticidas y destaca que en Paraguay un estudio epidemiológico en mujeres expuestas durante el embarazo a los herbicidas confirmó 52 casos de malformaciones.
También remarca que Argentina cuenta con antecedentes que debieran haber llamado la atención de los organismos de control. Destaca el aumento en la incidencia de malformaciones congénitas informado desde hace cinco años por el bioquímico y jefe del Laboratorio de Biología Molecular de la Universidad Nacional del Nordeste, Horacio Lucero, y la situación del barrio cordobés Ituzaingó Anexo (rodeado de soja y donde se detectaron casos de malformaciones y repetidos abortos espontáneos).
“Estos hallazgos se concentran en familias que viven a escasos metros de donde regularmente se rocían los herbicidas. Toda esta información es extremadamente preocupante por riesgo de inducir alteraciones en la gestación humana”, confirma la publicación internacional, recuerda que la literatura científica ya comprobó que los factores ambientales inciden durante el embarazado y, sobre todo, remarca que “la placenta humana ha demostrado ser permeable al glifosato”.
El trabajo del Laboratorio de Embriología de la UBA hace especial hincapié en el “principio precautorio”, legislado en la Ley Nacional del Ambiente, que insta a tomar medidas protectoras toda vez que existan posibilidades de perjuicio ambiental y sanitario. La investigación de Carrasco, que aporta nuevos elementos de prueba, cuestiona que “a pesar de todas las pruebas reportadas en la literatura científica y las observaciones clínicas en el campo, no se ha activado el principio de precaución con el fin de darse cuenta de la profundidad del impacto sobre la salud humana producida por herbicidas en la agricultura basados en OGM”.
Andrés Carrasco insistió en que su publicación científica es, junto a otros estudios ya realizados, “un alerta que reclama la aplicación del principio precautorio en todo el país” y adelantó a Página/12 que puso su investigación a disposición de las autoridades del Conicet y de los ministros de Salud (Juan Manzur) y Ciencia (Lino Barañao). “Esta investigación, junto con otras ya existentes, deben invitar de forma urgente a un debate abierto a la sociedad con las máximas autoridades –-reclamó–. Es necesario terminar con el silencio, ya que la peor de las situaciones es la negación de lo que está sucediendo en las poblaciones sometidas al impacto de los agroquímicos.”
Publicado en Actividad S.XXI
La 'guerrilla' antitransgénicos pone a Catalunya en su punto de mira
Fue, aseguran, una acción meditada, bien
calculada y «en absoluto aislada». «Se trata de una primera fase de un
proceso que esperamos que siga adelante», afirma un portavoz, que dice
llamarse Raphaël y que habla en nombre de la asociación ecologista
francesa Les Faucheurs Volontaires. Sus activistas fueron, al menos así
lo reivindican, los autores del sabotaje cometido el pasado 12 de
julio contra dos campos que creían cultivados con maíz transgénico en
Torroella de Montgrí (Baix Empordà). Su anuncio inquieta a los Mossos
d'Esquadra que han investigado los hechos y que temen una escalada en
este tipo de acciones ecologistas radicales.
Decenas
de activistas cruzaron ese lunes, de madrugada, la frontera con
Catalunya y cortaron, prácticamente uno a uno, los tallos de las
plantas que crecían en las parcelas propiedad del payés Abdon Blay, de
30 años. Al principio, pensaron que era una parcela experimental
sembrada con semillas de la multinacional Syngenta, pero más tarde
supieron que el cultivo no tenía fines científicos, sino comerciales.
«Sea como fuere –recalca el portavoz del colectivo antitransgénicos–
eran campos de OMG (organismos modificados genéticamente)... ¿o no?»
«EL
POLEN NO CONOCE FRONTERAS» / «En Francia, con este tipo de acciones se
consiguió frenar la proliferación de transgénicos», afirma el
portavoz. La organización, que lleva siete años en activo, combate los
cultivos genéticamente modificados al aire libre, aunque, en principio,
acepta los que se desarrollan en espacios cerrados. «El polen que
producen esas plantaciones no conoce fronteras y puede contaminar
fácilmente a otros cultivos, por muy alejados que estén entre sí»,
argumentan. La coexistencia entre cultivos tradicionales y transgénicos
«es imposible», concluyen.
La
acción llevada a cabo en el Baix Empordà, sostiene el colectivo
francés, «no es aislada». «Esperamos que sean los campesinos catalanes
quienes tomen ahora la iniciativa», dice Raphaël. «Estamos a su
disposición para ayudarles en lo que les haga falta, pero no vamos a
suplantarles, ni a imponerles nada, deben ser ellos los que tomen la
iniciativa», agrega el activista.
Catalunya
es, junto a Aragón, «el laboratorio experimental de las
multinacionales fabricantes de transgénicos en Europa», con 27.000
hectáreas sembradas, afirman Les Faucheurs Volontaires. De ahí, su
primer sabotaje y la invitación a que los activistas catalanes sigan su
ejemplo.
El Periódico de Catalunya-16/8-Leer Completo
Nota
(con video) Por Argenpress / Primera Fuente
Carta abierta
a Grobocopatel: soja sí o soja no Por Mempo Giardinelli
Glifosato:
del mito a lo escatológico Por Graciela Gómez
Universidad
y agroquímicos: ¿se justifica la ignorancia? Por Grupo Universitario
Proyecto Sur Santa Fe
Asocian
muertes de transportistas con fumigaciones en tránsito Por Uno Entre
Ríos
Basta de
muertes y accidentes de trabajadores Por AMSAFE Rosario
Afirman que el glifosato causó una epidemia de cáncer en Santa Fe
Si se quisiera graficar la situación en una sola imagen, bien se podría imaginar un claro contraste entre un grupo frotándose las manos por los réditos comerciales que les dejó la producción de soja y otro, notoriamente mayoritario, con diferentes niveles de afectación por los estragos causados a partir de los agroquímicos utilizados sobre los campos sembrados con este cultivo.
Tuvieron que pasar cientos de víctimas para que la Justicia santafecina
emitiera un histórico fallo prohibiendo el uso de glifosato, entre otros
agroquímicos, en campos de la ciudad de San Jorge
.Entrevista al
referente de la ONG Centro de Protección a la Naturaleza. 




